“Pienso que el nivel de eficiencia energética en el país es muy bajo, pero existe una convergencia de esfuerzos simultáneos y puede producirse un crecimiento muy acelerado para los próximos 5 a 10 años. Hay un sentido de urgencia y pareciera haber una toma de conciencia, lo que es muy alentador”, afirmó Coleman.
Ana María Ruz, especialista de la Fundación Chile, explicó que en enero de 2006 se inició un programa nacional de etiquetado de eficiencia energética: “se han desarrollado normas y certificado laboratorios para poder hacer esas mediciones a algunos productos. Partimos con ampolletas incandescentes, ampolletas compactas, refrigeradores y congeladores. En este minutos empresas privadas están haciendo la mediciones y preparándose para colocar sus productos etiquetados en el comercio y esperamos que estén en el mercado a partir de mayo de 2007 en forma gradual”.
Iván Couso, Subdirector del PPEE de Chileañadió que “hay un interés importante de importadores y fabricantes chilenos de transparentar el consumo energético porque consideran que es positivo y constituye una marca diferenciadora. Luego, en una segunda etapa, se incorporarán motores y aire acondicionado a este programa de etiquetado”.
Philip Coleman recalcó que la situación está bien encaminada: “las nuevas etiquetas de eficiencia energética son la medida más importante porque éstas proveerán a los consumidores de información objetiva sobre los niveles de eficiencia energética de los productos. Es sólo el comienzo, pero están en la dirección correcta”.
Según Coleman, “el Sistema de ChileCompra es un apoyo en ese sentido. Es perfecto porque permite obtener información de los productos y el sector público puede jugar un rol de liderazgo, de dar el ejemplo, de crear impacto. Si los organismos del Estado exigen normas de eficiencia energética, directamente e indirectamente, con sus compras y con sus políticas, los proveedores se ven obligados a ofrecer productos y servicios que las cumplan. Además hay una motivación directa porque estos productos permiten ahorros”.
El experto estadounidense recalcó que la segunda etapa consistiría en seleccionar un número de organismos públicos pilotos y capacitarlos respecto de cómo aplicar criterios de eficiencia energética en sus compras. Por ello, la Dirección de Compras Públicas desarrollará durante el año 2007 un proyecto para elaborar Guías para Compras Energéticamente Eficientes. Alejandra Barraza, Jefe del Departamento de Estudios de la Dirección de Compras, explicó que en estas guías “se instruirá y capacitará a los organismos del Estado para que, al adquirir determinados productos, incorporen en la elaboración de las bases de licitación un criterio de evaluación -asociado a un puntaje adicional- que se relacione con el cumplimiento de normas de eficiencia energética”.
Coleman dio a conocer el caso de México en el que le tocó participar: “hace dos años y medio empezamos con sólo ocho municipalidades capacitadas y un reducido número de productos eficientes energéticamente. Hoy tenemos 28 municipalidades en el programa, 4 estados y más productos incluidos. La clave está en la etiqueta, que es la única fuente objetiva de información. México ha sido también muy exitoso en el tema de intervenciones en edificio antiguos a sistemas de eficiencia energética. Nuestra acción se despliega en distintos ámbitos, pero identificamos el tema de las compras públicas como muy relevante”.